| Cabe
datar
los
comienzos
del
grupo
en
el
momento
en
que
José
Luis
Armenteros,
guitarrista
de
"Los
Morgans",
y
Pablo
Herrero,
que
era
organista
de
"Los
Tigres",
se
encontraron
durante
una
actuación
en
el
Parque
Móvil,
donde
comenzó
su
amistad.
Ambos
vuelven
a
coincidir
en
el
programa
de
radio
"Rueda
la
Bola"
donde
se
reunen
con
Juan,
Ignacio
y
Ricardo,
tambien
de
"Los
Tigres".
Comenzaron
llamándose
Dick
y
los
Relámpagos,
y
desde
sus
primeras
actuaciones
y
discos
mostraron
una
excelente
habilidad
instrumental,
con
potentes
guitarras
y
órgano
eléctrico,
con
claras
influencias
de
Shadows,
Ventures
y,
sobre
todo,
de
Johnny
y
los
Hurricanes.
En
el
"Club
Castelló"
conocen
al
cantante
Mike
Rios
y
a
un
jovencísimo
Junior
en
otra
actuación
en
la
que
aparecía
por
primera
vez
en
un
escenario
en
Torrrejón
de
Ardoz.
En
Septiembre
de
1962
graban
su
primera
maqueta
y
atraen
la
atención
de
los
directivos
de
Philips.
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| En
1965,
con
“Nit
de
llampecs”,
llegó
el
éxito;
lograron
que
en
todos
los
güateques
se
intentara
bailar
sardanas
y
entraron
de
lleno
en
la
adaptación
de
temas
populares
españoles
y
la
creación
propia
de
otras
canciones
en
la
misma
línea.
Además,
al
ser
instrumental,
su
música
fue
accesible
en
otros
mercados,
llegando
a
escucharse
en
Portugal
y
Alemania,
donde
"Los
Vikingos"
fue
un
pequeño
éxito,
Francia
y,
por
supuesto,
Sudamérica.
Durante
el
resto
de
los
60
continuaron
produciendo
música
en
su
estilo
único,
combinando
elementos
del
folklore
hispano
y
temas
clásicos
con
rock
instrumental:
canciones
como
"Dos
cruces",
"Danza
del
Fuego",
"Alborada
Gallega",
"La
Santa
Espina",
"El
torneo"
o
"El
arlequin"
son
excelentes
ejemplos
de
su
estilo.
En
1969,
comienzan
un
ambicioso
proyecto
denominado
"Páginas
Musicales
de
la
Historia
de
España",
donde
se
embarcaron
en
un
viaje
musical
de
la
edad
media
y
antigua
de
España.
Canciones
como
"Anibal",
"Covadonga"
o
"Abderramán"
beben
en
las
fuentes
de
la
historia
y
la
música
a
parte
iguales.
A
lo
largo
del
tiempo,
surgió
una
intensa
rivalidad
entre
los
Relámpagos
y
Los
Pekenikes,
especialmente
cuando
Los
Pekenikes
decidieron
dejar
al
vocalista
y
profundizar
más
en
los
sonidos
instrumentales
que
Los
Relámpagos
habían
explorado
durante
años.
De
todas
formas
Los
Relámpagos
siempre
habían
sido
un
grupo
de
cuerdas,
mientras
que
Los
Pekenikes
pronto
incorporaron
sonidos
de
metal
tan
característicos
en
sus
grabaciones.
Grabaron
con
los
últimos
adelantos
técnicos
del
momento,
como
las
"seis
pistas"
de
los
estudios
SAAR
de
Milano
con
Plinio
Chiesa
como
ingeniero
de
sonido,
que
abren
un
nuevo
sistema
de
grabación
añadiendo
dos
pistas
más
a
las
cuatro
en
que
se
grababa
hasta
entonces.
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